Último filme de Strand, el cual aborda la vida de las empleadas mexicanas de una fábrica de fruta falsa, propiedad de un estadounidense y que se ubica al norte de México.
Las mujeres, mientras pintan las frutas falsas discuten la vida sexual de su empleador, escuchan música, cantan, ríen.
Después, organizan un día en la playa. A través de diversos recursos (principalmente la música que las mujeres escuchan y cantan), Strand las ubica en su tiempo y lugar con talento y astucia. Las letras de las canciones; sentimentales, convencionales, melodramáticas, mediocres y aburridas, nos dicen más acerca de las protagonistas que todo lo demás que sale de sus bocas.
Strand logra hacer un retrato sutil, efectivo y claro. Un punto a favor del documental es su corta duración.

