La imaginación de Watkins en este caso lo lleva a hacer un docudrama acerca de un ataque nuclear ficticio en contra de Inglaterra.
A través de los medios de comunicación se le dice a la población que el ataque es inminente, y después vemos las consecuencias de dicho ataque.
La gente grita, llora, es herida, muere, es entrevistada, etcétera. Como siempre en el trabajo de Watkins, los camarógrafos no tienen jamás ningún problema en lo absoluto registrando la acción, aún cuando todos a sus alrededores están heridos o muertos, el caos impera y las calles están destruidas. Una vez más, un falso documental muy poco creíble y realista hecho por Watkins.

