Van der Keuken comienza el filme con una voz en off intentando explicarnos lo que significa ser ciego. Se nos dice que ser ciego no es como cerrar los ojos, no es ver oscuridad.
Con una declaración tan sencilla, y, a la vez, de alguna manera, tan poderosa, van der Keuken ha elegido un gran inicio para su filme.
A lo largo de la duración del documental acompañaremos a diversos niños ciegos aprendiendo a leer, haciendo ejercicio, bromeando, divirtiéndose, riendo, etcétera. A través de estas actividades los personajes de van der Keuken cobran vida.
Van der Keuken, al mostrarnos esas actividades tan cotidianas, hace uso de la que pareciera ser la mejor manera posible de decirnos que todos tenemos distintas limitaciones y ventajas con respecto a los demás; la única diferencia es que algunas son más notorias que otras.

