‘Délits Flagrants’, de Raymond Depardon. (1994).


Depardon retrata la manera en que la justicia funciona en Francia. Con una cámara casi siempre fija, el director filma las interacciones entre personas acusadas de delitos y los fiscales que decidirán si deben ir a juicio o no.



La cámara registra lo absurdo, lo cómico y lo triste de muchas de estas situaciones. Al mantener la cámara fija, Depardon no permite que haya distracciones ni interrupciones entre lo que sucede en la pantalla y lo que el espectador ve.



Una de las parte más sobresalientes del documental es cuando “conocemos” a una prostituta con infectada con VIH, con problemas de adicciones que intentó robar un coche, a pesar de que, según ella, no sabe conducir, y que está, además, extremadamente consciente de su imagen ante la cámara.

El perfecto ejemplo de lo absurdo, lo cómico y lo triste.