‘Chronique D’un Été’, de Jean Rouch, Edgar Morin. (1961).


Rouch, junto con el sociólogo Edgar Morin, reunió, en el verano de 1960 a un grupo de personas de diversas edades y ocupaciones, para que discutieran frente a su cámara diversos tópicos personales y sociales.

El objetivo de Rouch y Morin es ver si los seres humanos son capaces de mostrarse tal como son ante las cámaras.



Los cineastas, proclives a tratar a sus sujetos como a ratones de laboratorio, logran que una de estas personas, una mujer italiana viviendo y trabajando en París, exponga sus dramas personales con lujo de detalle frente a la cámara.



Una vez que el filme ha sido completado, Rouch y Morin lo exhiben ante los participantes. Después de la proyección, la mujer italiana será citicada e insultada por haber mostrado comportamientos que distan de ser felices y alegres.

Es en este final que los “personajes” al fin se muestran tal como son, en efecto. La respuesta a la pregunta de Rouch y Morin sería pues un “sí”.